Martini & Tonic

Hoy os traigo una nueva propuesta para los aperitivos en compañía.

Esta vez la campaña viene desde bopki y se trata de una nueva mezcla súper refrescante de Martini y Tónica.

He podido organizar varias quedadas con amigas y familiares para darlo a conocer y tod@s han quedado encantad@s con el sabor.

¿Lo habéis probado?

¿Os atrevéis a probarlo?

 

Ovodonación

Quizás por cómo fue avanzando todo nuestro proceso en las FIVs, quizás porque el deseo de ser mamá es tan grande que todo me parece bien, quizás porque siempre tuve claro que en mi familia habría un hijo o hija adoptado o porque, simplemente, así estaba escrito, mi proceso de adaptación a la ovodonación está siendo maravilloso.

Hace tiempo me dijo una amiga que muchas mujeres encontramos en la ovo un alivio. Es como saber que todo lo malo se deja a un lado y volvemos a tener la oportunidad de soñar. Es como quitarse un peso de encima grandísimo. Es saber que ya no luchas contra la naturaleza, contra el tiempo, los años, las hormonas…

Para mí ha sido una adaptación sucesiva, es como si cada paso erróneo me desviara hacia este nuevo camino, pero para Veleta fue diferente. Está claro que para los hombres este aspecto es distinto, como nos dijo JC:

“él quiere tener un hijo mío pero yo quiero ser madre”.

Él necesitó escuchar que era lo más correcto en mi caso y, poco a poco, él solo ha ido recapacitando con todo lo ocurrido, se ha dado cuenta de que la medicación me ha hecho mucho daño, que mi cuerpo no reaccionaba bien y que aunque consiguiésemos ovocitos eso no significaba un embarazo a término y que, para ponerlo aún más difícil, necesitaríamos un número mayor para poder hacerle DGP por su FISH alterado, así que hemos encontrado en la ovodonación nuestro camino para conseguir ser padres.

A pesar de tenerlo casi totalmente asumido y aceptado, hubo un día que estuve hablando con mi abuela paterna (a ella la adoro) y al colgar el teléfono me vine abajo. Me dí cuenta de que esa parte de mi genética no estaría presente en mis hij@s. No pude evitar llorar y mi marido me consoló y me recordó todo lo que habíamos leído sobre epigenética. No sé si tenéis información sobre esto, es una pasada. Os lo resumo a mi manera:

Según la epigenética, en el momento de la implantación hay una conexión de ciertos genes entre el endometrio y los embriones, de modo que hay ciertos rasgos de la madre biológica que se comparten con los bebés. Por eso es muy común que los bebés tengan rasgos parecidos a sus mamis, enfermedades como la diabetes, etc.

Después me dijo que nuestras sobrinas no se parecen en nada a su madre, son clavadas a su padre. Bueno, sí se parecen, en la forma de ser y en el pelo, jajaja. En ese momento entendí que en el momento de tener a mis bebés dentro todos esos miedos, esas dudas se disiparán. Viviré por y para ellos y trataré de inculcarles todos los valores que tengo y eso, querida genética, es única y exclusivamente fruto de la crianza y la educación.

Ahora estamos a la espera de que nos autoricen una prueba que le pidieron a mi marido, es una prueba genética de fibrosis quística. Yo creo que la mandan como protocolo por parte de la clínica. Ya tengo las recetas selladas para la medicación de mi donante (2 de Menopur de 75, Puregon de 900, Cetrotide y Decapeptyl) aunque aún no voy a ir a por la medicación. Voy a esperar hasta dentro de un tiempo. No me apetece tenerla en casa un tiempo indeterminado. Prefiero ir a por ella cuando ya sepamos algo. Por si a alguien le sirve de orientación, al ser de Muface me rellenaron la hoja indicando FIV con gametos donados, me rellenaron las recetas de Muface y ayer fui a que me las sellaran junto con la autorización de Asisa y sin ningún problema.

Por otro lado, he estado mucho tiempo dándole vueltas a cómo llamar a mi donante. He pensado muchos nombres. El de ángel me encanta pero ese ya tiene dueña 😉 así que hice mil combinaciones entre varios que me gustaban: donna (mujer), alma gemela, y me salió un nombre que podía usar “amalgama” que encima significa mezcla de dos cosas o personas. Pero no terminaba de convencerme y, por fin, el otro día dí con el nombre perfecto:

Venus, diosa del amor, la belleza y la fertilidad.

Así que a partir de ahora, cuando me dirija a mi donante, la llamaré Venus.

Y para que mi Venus sea lo más parecida a mí, me han pedido en la clínica una foto mía y yo, mujer a la que siempre mucho le parece poco, terminé mandando dos fotos, una mía sola de este verano y otra de Veleta y yo, por eso de que la donante puede compartir rasgos con mi marido.

Ya queda menos para saber algo de ella, aunque antes tenemos que pasar por la operación. Esa será otra entrada dentro de poquito.

Mientras tanto os mando un beso enorme!!!!!!!!!!