Betaespera: parte II

Aunque aún no haya terminado la betaespera, quiero hacer este post porque si no, se me van a juntar varios y tampoco quiero teneros a mitad.

En el anterior post olvidé comentaros que he tratado de no meterme mucho en internet porque sé que no me viene bien leer ciertas cosas, pero una noche, aprovechando que Veleta había quedado con unos amigos, me pegué una buena sesión de foros, blogs, etc. Ufff, me vino regular, me provocó cierta ansiedad así que decidí limitar al máximo esta acción aunque alguna que otra vez haya vuelto a frikear en las redes.

Durante esta segunda semana de betaespera he tenido momentos de optimismo y otros de bajoncillo, aunque Veleta siempre ha estado bastante animado con la idea de que lo habíamos conseguido.

He seguido teniendo mis momentos de relax a primera hora de la tarde, cantándole a mis luceros y explicándole muchas cosas de lo que iba haciendo. Ha sido una manera preciosa de conectar con ell@s.

Los síntomas han sido:

  • Los dolores de regla fueron menguando bastante, sólo he ido sintiéndolos de vez en cuando dejando paso a calor en la zona del útero/zona del bajo vientre.
  • Esta semana sentía algo más de ligereza en la zona de la barriga, cuando la semana anterior estaba como más pesada.
  • El pecho empezó a molestarme de manera muy leve, cada día un poquito más. Veleta hacía la prueba del algodón y me iba confirmando si estaban algo más grandes o más duros, jajaja.
  • Empecé a tener un dolor en la parte posterior de la cabeza que me suele pasar antes de que baje la susodicha. Cuando lo notaba me venía abajo, no podía remediarlo.
  • De vez en cuando he tenido dolor de cabeza generalizado, pero muy leve.
  • Lo más llamativo fueron los mareos y náuseas. Me mareaba al levantarme del sofá o cuando estaba en algún sitio caluroso. Las náuseas las noté algunos días, no todos, así que no sabía a qué podían deberse porque se daban en momentos inespecíficos, a veces por la mañana, otras por la tarde, después de comer, etc.
  • A veces siento el estómago algo cerrado.
  • No he tenido más pipí del normal, aunque hoy sí que he ido bastantes veces a pesar de no haber bebido mucha agua.
  • Sí he notado el pipí un poco más oscuro, pero con tanta medicación no sabía qué pensar.
  • Me dan sofocos de vez en cuando y otras veces siento un frío enorme.
  • No he tenido más sueño ni nada por el estilo, sigue inclinándose más la balanza hacia dormir poquito.
  • Esta semana se ha unido otra perrita más y, tanto la mía, como esta las he tenido continuamente a mi lado. Es curioso porque esta perrita salta mucho cuando te ve, le da mucha alegría, pero en esta semana no lo ha intentado ni una vez conmigo.

He de decir que los síntomas han sido salteados. No los he tenido de manera muy continuada a lo largo del día, sino más bien puntuales.

 

¿Alguna ha tenido estos síntomas????

Un besazo, preciosas!!!

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Betaespera: parte I

Durante los primeros días de la betaespera traté de estar en reposo, aunque no dejé de hacer las cosas de la casa, sí que evité agacharme para coger cosas o hacer movimientos raros.

Intenté andar bastante, pero unos días antes me fisuré el dedo pequeño del pie y aún no estaba al 100% para andar mucho, así que dividía mis salidas en dos veces.

He evitado bañarme en la piscina porque, aunque en la clínica no me indicaron nada al respecto, creí que era lo más lógico, al igual que tampoco hemos retozado ni por asomo.

A primera hora de la tarde me he acostumbrado a hacer un poco de meditación, hablándole a mis luceros y he sacado ratos para hacerle cositas de costura.

Durante esta betaespera no he apuntado lo que he ido sintiendo cada día, he preferido no centrarme tanto en eso, aunque sí recuerdo, más o menos, lo síntomas que he ido teniendo cada día. Os hago un resumen de estos primeros días:

  • Al cabo de un par días tuve más flujo del normal, aunque con los 800mg de progesterona ésto no es muy raro.
  • Comencé a notar muchos dolores de riñones un día entero, junto con pequeñísimos pinchacillos en la zona del bajo vientre.
  • Alrededor de esos días empecé a notar muchísimo dolor de regla, pero bastante. Me asusté bastante porque al haberme puesto el decapeptyl hacía un poco más de un mes, no sabía si se debía a una regla retenida o a qué. Al no haber ido nunca con esta medicación, me encontraba bastante preocupada.
  • Una mañana tuve un poco de diarrea, pero nada llamativo.
  • No tenía mayor molestia en los pechos, ni más grandes, ni más tirantes ni nada.
  • Tuve una mañana y una tarde de náuseas y algún escalofrío, pero eran cosas muy pasajeras y puntuales.
  • No sentí asco a nada ni tampoco aumenté mi olfato durante estos días.
  • Tampoco tuve manchados ni nada por el estilo, gracias a Dios porque aunque en betaespera estemos deseando ver un sangrado de implantación, a mí, en el fondo, me aterrorizaba la idea de limpiarme y ver algún resto que no fuese el de la progesterona.
  • No he tenido más sueño del normal, es más, diría que he tirado hacia dormir pocas horas.
  • Como dato curioso os diré que mi perrilla ha estado más pendiente de mí. Intenta estar a mi lado todo el tiempo.

Hasta aquí el resumen de la primera parte de mi betaespera. Estos primeros días los llevé bastante bien, aunque hice trampa porque al ser blastos, esta primera semana fue más cortita, jijijiji.

Primer día de la betaespera: otra llamada para la esperanza

El primer día de la betaespera lo pasé en reposo en casa. En la clínica nos habían mandado dos días de reposo y me lo tomé al pie de la letra. Aunque sabemos (como dijo el gine) que no está demostrado que el reposo ayude, a mí me pareció buena idea no tener mucho movimiento en esos días.

Intenté echarme la siesta pero no terminaba de dormirme bien y sobre las 5 de la tarde sonó el teléfono. Miré y era la clínica, pensé que sería para hablar sobre la devolución del dinero del DGP o algo así.

Esta vez la llamada la hizo otra bióloga y me dijo:

Hola! Te llamo del laboratorio de la clínica. Era para decirte que hemos congelado otros dos embriones que han llegado a blastos hoy.

Me quedé alucinada!!! Ella me explicó que habían ido un poco más lentos pero que habían llegado bien, así que entendían que estaban fuertes y se podían congelar. Uno de ellos había hecho una cosa rara en la división a día 2-3 pero el haber llegado a blasto indicaba que podría haber sido que cuando lo miraron lo pillaron dividiéndose, pero que no tenía que estar afectado.

Así que, de repente, nos encontramos con 5 blastocistos!!! Nuestro equipo de baloncesto!!!

Teníamos dos luceros conmigo y otros 3 esperando a ser sus hermanit@s.

Le dije que, lo más seguro, es que eso de ir lentos fuese por Veleta, que él suele ser bastante lento y se rió y luego le pregunté si el hecho de haber ido más lentos se podía deber a que al estar el esperma fragmentado el óvulo estaba intentando repararlo y de ahí que tardaran un poco más. Me dijo que era probable. Que cuando son alteraciones muy graves no, pero que cuando son alteraciones salvables, el óvulo es capaz de rectificar lo que esté mal del esperma.

Os podéis imaginar la cara de Veleta cuando llegó a casa y le dí la noticia. Algo tan bueno y tan inesperado… Fue un momentazo.

Chic@s, con este post quiero llenar de positividad todo, porque las cosas buenas llegan y nunca podemos dar por perdida la batalla.

Os mando un beso enorme a tod@s!!!

Buenas noticias: el día de la transferencia

El día que nos tocó ir a la transferencia íbamos medio ilusionados-medio cagados porque no sabíamos qué iba a pasar cuando llegáramos a la clínica. La bióloga nos había dicho el día anterior que teníamos 4 embriones compactados y ella apostaba por que habría transferencia, pero tod@s sabemos lo que es esto de la reproducción asistida.

Llegamos un ratillo antes de lo que nos tocaba, así que buscamos un bar para desayunar antes de entrar. Yo aproveché para andar porque el culete se me queda bloqueado cuando voy en el coche y quería que todo estuviese más irrigado. Al llegar al parking del hospital, me puse una canción que me anima una barbaridad y me dediqué a bailarla como una posesa. Necesitaba soltar tensión y cargarme de buenas energías.

Subimos a la unidad y no había nadie. Se escuchaba al fondo alguien trabajar, pero nada. Al ratillo llegó otra pareja encantadora con los padres de ella y estuvimos charlando. Para ellos era la primera FIV y a mí me recordó muchísimo a la inocencia que teníamos nosotros en ese momento. Nos preguntaron si no era nuestra primera FIV y le dijimos que no, que ya llevábamos algunas, pero sin entrar en detalles porque ese día era para que ellos disfrutaran.

Al ratillo vino el gine y ya se puso todo en marcha. Entró primero a eco una donante a la que le dieron toda su medicación para empezar. Estuve a punto de acercarme a ella y darle un abrazo, agradecerle todo lo que hacen por nosotros, pero me corté. Tampoco sé cómo le podría sentar eso.

Los siguientes éramos nosotros pero las chicas de recepción habían cambiado las horas de la otra pareja y nosotros. La bióloga preguntó quién se estaba haciendo más pipí a modo de bromilla y decidimos que entrara yo porque ella nos había dicho la hora correctamente. Para calmarnos nos dijo a las dos parejas:

Ahora hablo con vosotros, pero son BUENAS NOTICIAS para todos.

Qué alegría!!!!! Teníamos transferencia!!!

Pasamos a la consulta y nos enseñó una carpeta con imágenes de la evolución de los embriones, pero no de los nuestros, es una carpeta que ellos tienen para explicar las fases de la evolución embrionaria.

Entonces nos dijo que teníamos 3 embriones en blastos; dos de ellos muy buenos y otro que estaba un poco más oscurito pero que no le daba mayor importancia. Decidimos ponernos los dos mejores y dejar el para el hermanito (palabras de la bióloga).

Pasamos al laboratorio, ya que allí se iba a hacer la transfer. Al ser día festivo tenían un follón allí montao que pá ké, pero bueno, todo lo fueron haciendo bien. Para desvestirme, nos pasaron al pajillódromo, jajajja, y pude ver con mis propios ojos las revistas que tienen allí para animarse: bastante explícitas, jaajjaja.

Aprovechamos para hacernos fotos y dejar retratado ese momento. Ahí estaba yo preciosísima con mis calcetines de la suerte (gracias tocaya, eres la leche!!!!), mis patucos, mi bata y mi gorrito.

Pasamos al laboratorio y les recordé que tengo la transfer un poquito difícil así que me prepararon el catéter flexible, pero como llevaba el punto perfecto de pipí conseguí que la vejiga rectificara el útero y el cuello del útero y no necesitamos el catéter, así que genial!

La trasnfer ni me molestó, noté que pasaba pero ni punto de comparación con las otras veces. La única “pega” es que no nos dieron las fotos de nuestros luceros, pero Veleta sí le hizo una foto a la pantalla del ecógrafo con la gotita en la que iban nuestros luchadores.

Nos volvimos a casa content@s pero muy precavidos. Ya sabemos cómo va esto y nunca te puedes hacer todas las ilusiones del mundo, pero lo más difícil ya estaba hecho.

Ahora quedaban por delante 12 días de nerviosismo, ilusión, ansiedad, molestias, dudas, más ilusión… Ya sabéis, la temida BETAESPERA.

En el siguiente post os contaré cómo estoy llevando la betadesespera betaespera.

Un besito para tod@s!!!!!!!!!!!!!

 

La evolución de mis embrioncitos

El día 3 de mis embrioncitos me desperté pronto esperando la llamada de la bióloga. Esta llamada llegó pronto y al descolgar el teléfono noté un tono de voz que no me gustó.

La bióloga me dijo:

Tenemos que hablar.

Ufff, esas palabras y con un tono de voz de preocupación me hizo agarrar la libreta porque sabía que me iba a tocar anotar cosas.

Me explicó que los embriones estaban bastante regular. Alguno se había parado, otro estaba en 1 célula, otros en 6 células pero muy fragmentados… Todo sonaba fatal. Ella sólo apostaba por dos embriones: uno de 6 células y otro de 8, los dos tipos B. El “problema” era que debido al estado de los embriones, no se les podía hacer el DGP, así que teníamos que apostar por ellos y desear que llegasen a día 5 porque se podría hacer una criba, pero que si alguno llegaba y había transferencia, si no estaban sanos, o no se implantarían, o se implantarían y darían un aborto temprano o, si el embarazo seguía, habría que hacerse la analítica sobre la semana 10-11 para ver si tienen alguna alteración.

Imaginaros cómo me sentí en ese momento… Le pregunté si era posible que el hecho de estar tan fragmentados era por el esperma de Veleta, ya que a él le salía la fragmentación en 31%, cuando a partir de 30% se da por hecho que está fragementado y hay que hacer las MACS o columnas de anexina. Ella me dijo que podría ser pero que si no me lo habían planteado era porque con ovodon estos problemas no suelen darse.

Aún así, mi marido cogió un disgusto enorme. No me lo dijo, pero yo noté que él se sintió culpable por pensar que se podría ir todo al traste por la fragmentación del esperma.

Antes de colgar, la bióloga me dijo que me llamaría a final de mañana para confirmarme la hora de la transferencia. Era un poco antes de las 10:00 de la mañana y estuve toooooda la mañana y toooooda la tarde esperando la llamada y nada. Lo gracioso es que la bióloga me dijo que al día siguiente no llamaba y que ya nos explicaría más cosas de los embriones cuando fuésemos a la transferencia.

Al día siguiente tuve que llamar al doctor para comentarle y dio la casualidad de que él estaba en la clínica junto a la bióloga y ésta me dijo que iba a mirar a mis luceros y me llamaba enseguida para darme el parte. Biennnnn!!

Cuando me llamó, se excusó diciendo que terminó tarde de trabajar el día anterior y no pudo llamarme… Después me dijo:

Mañana tenemos transferencia casi segurísimo.

Me explicó que el embrión B de 8 células por el que ella apostaba se había parado, pero que los que estaban en 6 células habían reabsorbido toda la fragmentación y estaban compactados, con muy buena pinta. Que, de hecho, estaban muy bien para el tiempo del que estaban. Que ella misma se sorprendía con este trabajo porque le da muchas sorpresas.

Teníamos 4 embriones compactados camino de blastos!!!!!!!!!!

Me dio la hora de la transferencia y llamé corriendo a Veleta. Qué momentazo!!!!!

Esa noche apenas dormí, estaba nerviosa, con ganas de que llegara el día siguiente y saber un poco más. Deseando que fuesen fuertes y aguantasen hasta blastos y esperando que estuviesen sanos y se quedasen conmigo 9 mesecitos en mi casita.

En el siguiente post os contaré cómo fue la transferencia y qué nos dijeron en la clínica.

Un besito!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El día de la punción de mi hadita Mari Puri

Veleta prefirió viajar el día anterior para evitar estar más nervioso a la hora de dejar la muestra y así lo hicimos.

Nos levantamos, nos pegamos un señor desayuno y salimos hacia la clínica. No teníamos ni idea de a qué hora era la punción de mi hadita Mari Puri, pero intuíamos que en la clínica ya podrían saber algo.

Veleta tardó mucho en dejar la muestra, dice que se puso muy nervioso y es que él lleva mucha presión con todo ésto, porque no lo expresa tanto como yo ni tiene con quien comentarlo y se ve que toda la tensión le pasó factura en ese momento.

Aproveché para preguntar por mi donante y me dijeron que algo habían oído. Yo sólo quería saber si todo había salido bien y me dijeron que sí, que habían sacado bastantes óvulos.

BASTANTES ÓVULOS. ¡Qué emoción!!!

Imaginaros cómo nos sentimos después de haber pasado por la cancelación de nuestra primera donante.

Nos volvimos a casa pensando que, a lo mejor, me llamarían ese día para darme algún dato más, pero no fue así. La llamada llegó al día siguiente.

Hola, ¡buenos días! Soy C. la bióloga de la unidad. Te llamaba para darte los datos de la punción. Ahora mismo tenemos 11 embrioncitos.

Casi me vuelvo loca!!! Se me saltaron las lágrimas y sólo acerté a preguntarle cuántos había sacado en la punción y me dijo que 15, así que la tasa de fecundación entraba dentro de lo habitual. También me dijo que empezar a ponerme la progesterona, 400mg por la mañana y otros 400 por la noche.

Ese día fue increíble. 11 embrioncitos, 11 oportunidades, 11 razones para sonreír. Pero siempre dentro de la cautela, porque tenían que llegar a días 3, poder hacerles el DGP y que estuviesen sanos, aún nos quedaba camino, pero habíamos pasado otra etapa más.

Al día siguiente me sentía rara, preocupada, necesitaba saber más pero ya me dijo la bióloga que hasta el día siguiente no llamarían, así que tocaba esperar.

Mañana os contaré cómo fue la siguiente llamada.

Un besazo!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mi ciclo de ovodonación

En el anterior post os explicaba las pruebas que habíamos hecho antes de comenzar con la ovo y ahora os contaré cómo siguió el proceso.

En mi caso, como ya estaba con el aro Nuvaring para cuadrar mi regla con la de la donante, cuando me llamaron para decirme que teníamos nueva donante me explicaron que al día siguiente debía pincharme el decapeptyl mensual y tres días después de ésto dejar el aro.

Tres días después de dejarlo me bajó la regla y llamé a la clínica para comunicarlo. Mi sorpresa fue que esta vez la pauta de la medicación fue diferente a la anterior vez. Esta vez me mandaban los parches desde el primer día de regla, cuando la anterior vez fue a la semana… No entiendo este cambio, pero bueno…

Cuando llevaba 12 noches con los parches tuve mi cita de control de endometrio para ver qué tal estaba yéndome la medicación. Mi endo estaba perfecto, en 8.1mm preparadísimo ya para una futura transferencia.

Ese día me dijeron que mi donante (a partir de ahora la llamaré “mi hadita Mari Puri”) había tenido su primera cita con la regla y que iba “con más folículos de los que suelen llevar”. Imaginaros cómo salí de la consulta!!! Después del palo que nos llevamos la primera vez, esto era una gran noticia.

Me dijeron que la punción sería la siguiente semana, que debía seguir con los parches y esperar la llamada 48h antes para confirmarme la fecha de la punción. Y esa llamada llegó a los 5 días. Una llamada más que esperada, que me emocionó porque estábamos pasando otra etapa más.

La bióloga pensaba que íbamos a hacer la fecundación con el semen congelado de Veleta, pero le dije que no, que lo habíamos dejado congelado porque teníamos un semi regular en el que nos lo aconsejaban, pero que preferíamos hacerlo en fresco, así que sacó la agenda y nos dio cita para el día de la punción.

Como dato curioso deciros que olvidó decirnos cuántos días de abstinencia debíamos tener, así que tuve que echar mano de mi consejera para que me ayudara en eso. Al final fuimos con dos días y medio de abstinencia, igual que lo que le dijeron a mi consejera y a nosotros cuando dejamos la muestra congelada.

En el siguiente post os contaré cómo fue la punción.

Un beso enorme!!!